miércoles, 15 de febrero de 2012

DIVERSAS CONCEPCIONES DE ESPÍRITU

Las concepciones materialistas no aceptan el alma, lo entienden que lo que se atribuye a ella no pasa de propiedades del organismo humano. Los autores contemporáneos que adoptan esta posición pueden admitir muchas variaciones en torno do tema. Unos insisten que las facultades humanas son producto del organismo y de su herencia, otros valorizan más la influencia de las experiencias culturales en la constitución del espíritu humano y otros admiten la construcción de la subjetividad en la vida social, mas todos ellos entienden que las facultades del individuo se extinguen con la muerte del cuerpo.

Las concepciones panteístas proponen la indisociabilidad entre el concepto de Dios y del Universo. Esta idea central acomoda diversas variaciones, como la idea de un universo con conciencia, la idea de que Dios es nada más que el universo o la idea que postula que el universo es apenas apariencia, existiendo apenas Dios. Rivail posiblemente tuvo contacto con las tesis panteístas de Plotino, de Espinoza y con las tesis panteístas de las doctrinas orientales, como las de las doctrinas hinduistas y las de las doctrinas budistas. Con relación al Espíritu, Kardec destacó una de las ideas panteístas que afirmaba que el principio inteligente sería extraído de un todo universal, al nacer, y que tras la muerte retornaría a este todo, perdiendo su individualidad “como las gotas de lluvia en el océano”. La individualidad sería, por consecuencia, una ilusión a que estamos temporalmente sujetos.

La concepción espiritualista propone la existencia de un “ser moral, distinto e independiente de la materia y que conserva su individualidad tras la muerte”. Ella entiende que la inteligencia y las otras facultades psicológicas tienen su origen en este ser distinto, y no son un mero producto del funcionamiento del organismo. Esta concepción abarca un gran número de escuelas de pensamiento. Religiones como el catolicismo, los movimientos protestantes, el islamismo y los cultos celtas son igualmente espiritualistas. Como a esta idea central, Kardec adicionó otras ideas que obtuvo en comunicación con los espíritus, él consideró mejor crear un nombre para este nuevo conjunto de concepciones sobre el Espíritu, que denominó Espiritismo.

La Concepción Espírita

La concepción espírita que encontramos en la obra kardeciana, acepta la idea general espiritualista, expuesta arriba, y le hace diversas contribuciones. Allan Kardec desarrolló el concepto a partir de dos grandes fuentes: la observación de las facultades de médiums y de sonámbulos y el diálogo con los espíritus que se manifestaban y sus reuniones y en las de grupos con los cuales mantenía contacto.

Allan Kardec trabaja con dos definiciones de espíritu en “El Libro de los Espíritus”: el Espíritu como un principio y los Espíritus como seres.

Como principio el Espíritu es la fuente de la inteligencia, de las capacidades cognitivas, sin lo cual un cuerpo no posee conciencia de sí y del mundo a su derredor. El codificador subscribe el decir de su interlocutor, que afirma que el Espíritu es quien “intelectualiza la materia”, esto es, permite la existencia del hombre encarnado y de los animales superiores, una vez que estos últimos presentan rudimentos de cognición. Kardec afirma que el origen de los pensamientos reside más allá del cuerpo, aunque éste sea el principal medio de comunicación de las ideas entre los espíritus encarnados. Este concepto de Espíritu, es una abstracción con fines pedagógicos, una idea que explica el origen extra-corporal de la consciência de sí, de la individualidad y de la capacidad de pensar y de percibir sin el intermedio de los órganos de los sentidos. El Espíritu, entretanto, no existe, una vez que ele sólo es encontrado en el universo revistiendo algún tipo de materia, sea la materia densa (espíritu encarnado), sea la materia sutil o fluido universal en un estado próximo al primitivo (espíritu desencarnado).

Como seres, los Espíritus son los “seres inteligentes de la creación”, que pre-existen y sobre-existen al cuerpo. Son creados por Dios, que los hace constantemente. Los espíritus son creados en condiciones de igualdad, “simples y ignorantes” 7, dotados de potencial y libertad de escoger para desenvolverse. De su relacionamiento con los demás espíritus y con la naturaleza sobreviene el desenvolvimiento intelectual y moral. No se concibe en el Espiritismo la existencia de seres especiales creados para la práctica del mal (demonios) o para la práctica del bien (ángeles). En el uso del libre albedrío, entretanto, los espíritus escogen lo que desean hacer, pudiendo practicar actos de crueldad, intolerancia, mezquindad y otros considerados malos o actos de benevolencia, caridad, sabiduría y dedicación, considerados buenos.

En cuanto el Espíritu sería una fuente irradiadora de pensamientos, sin forma humana, los Espíritus son encuentran envueltos por un periespíritu, un involucro semimaterial 12 que generalmente asume la forma humana, mas que es moldeable por las emanaciones del Espíritu.

Los espíritus (las personas consideradas muertas, por tanto) son capases de comunicarse con los hombres vivos (que denominamos “encarnados”) a través del pensamiento, y se hacen percibir por algunas personas que poseen una capacidad especial denominada mediumnidad. Los médiums son capaces de percibir, consecuentemente, a los Espíritus (el Espíritu revestido del periespíritu) y sus emanaciones (pensamientos, sentimientos, deseos, etc.).

A partir del tipo de pensamientos, intenciones, palabras y acciones de lo cotidiano de un espíritu, se le cualifica la condición interior. Así como los hombres, hay diversos tipos de espíritus: ignorantes, pretensiosos, bondadosos, sabios, etc. Kardec propuso una escala para clasificar los espíritus, que auxilia al estudioso y al practicante de la mediumnidad a identificarlos, preservándolos de creer en todo lo que dicen.
Allan Kardec también emplea el término alma para referirse a los espíritus, mas restringe o su empleo a los espíritus encarnados, posiblemente para evitar confusión.

En la concepción espírita los Espíritus son perfectibles, y se reencarnan diversas veces hasta que se tornen puros. El olvido aparente de las experiencias pasadas no constituye un obstáculo al desenvolvimiento, una vez que el bagaje adquirido por los espíritus continúa influenciándolos bajo la forma de impulsos y de predisposiciones. Los espíritus no se reencarnan inmediatamente tras la muerte, permaneciendo un tempo más o menos dilatado en el mundo de los espíritus, estado éste que Kardec a veces denomina erraticidad cuando aplicado a los espíritus que aún tienen que reencarnar.

El alma tiene por origen el principio inteligente 19 que se encuentra en los seres inferiores de la creación. Este principio se “individualiza poco a poco” y desenvuelve las capacidades humanas, teniendo “conciencia de su futuro, capacidad de distinguir el bien del mal y la responsabilidad de sus actos”. Teniendo, una vez, desarrolladas las capacidades humanas, el principio inteligente puede ser denominado Espíritu.

Un punto importante desarrollado por el Codificador es con respecto a las sensaciones y percepciones de los espíritus y hay todo un estudio sobre la vida de relación con los otros espíritus, los hombres y la naturaleza cuando los espíritus se encuentran en el intervalo entre encarnaciones, cuyos detalles escapan al propósito de este trabajo.

sábado, 11 de febrero de 2012

ESPIRITISMO Y SOCIOLOGÍA

Muchas son las personas que creen que el Espiritismo se desentiende enteramente de la vida material. Y esta suposición es en un todo errónea. Claro que la doctrina espírita no preconiza el nivelamiento general, por cuanto las desigualdades sociales no tienen meramente su origen en causas económicas, sino que, antes bien, se relacionan con el principio reencarnacionista, cuyas consecuencias sociales ningún economista ni sociólogo de predicamento ha querido aún reconocer, pero que constituyen un hecho de evidencia lógica.

¿Cuál es el problema mayor del siglo pasado y de éste? A no dudarlo, la cuestión social, cuyo carácter se ha tornado más grave tras la primera guerra mundial de 1914–18. La lucha entre el capital y el trabajo —claro está que en diferentes aspectos— viene acompañando desde hace centurias la evolución de la sociedad humana. Las dos contiendas mundiales del siglo XX, y todas las otras que le siguieron (frías o calientes, han traído nuevos problemas, nuevas formas de reivindicación, pero el conflicto permanece siendo insoluble, porque no se ha logrado aún el equilibrio entre la producción y el consumo, así como entre el poder adquisitivo y la distribución de los recursos.

Precisamente, a propósito de la desigualdad de las riquezas, se lee lo siguiente en "El Evangelio Según el Espiritismo", capítulo XVI, § 8: “...La fortuna, repartida con igualdad, daría a cada uno una parte mínima e insuficiente”.

Punto, éste, constitutivo de una tesis económica —tesis actual— que ha dado materia para muchas discusiones sobre los problemas de postguerra. ¿Está o no está el Espiritismo al día con los problemas actuales?

Para un economista lleno de prejuicios intelectuales fuera absurdo admitir que el Espiritismo trate asimismo de cuestiones atañederas al terreno económico. En la proposición que sigue tenemos un postulado económico, y de absoluta actualidad:
“... Si la producción de una comarca resulta insuficiente, ha menester buscarla más lejos.” (Ibídem, Capítulo XVI, § 7. Trad. cast., ed. cit.)

Con lo que se prescribe el intercambio económico, el trueque de productos entre las varias naciones, principio que destruye en su base el sistema proteccionista, asaz debatido en estos últimos años. La doctrina proteccionista —que carece de consistencia, porque los pueblos se orientan hacia el intercambio, hacia la libre permuta, puesto que no hay lugar para el aislamiento— imponía trabas aduaneras a la entrada de productos extranjeros. Empero, la ética política aconseja el intercambio como fundamento de la buena convivencia internacional. A este respecto, la enseñanza de El Evangelio Según el Espiritismo se acuerda con la de El libro de los Espíritus, visto que afirma este último: “Si la civilización multiplica las necesidades, multiplica también los orígenes de trabajo y los medios de vivir; (...) La naturaleza no puede ser responsable de los vicios de la organización social ni de las consecuencias de la ambición y el amor propio”. ("El Libro de los Espíritus", Libro Tercero, Capítulo V, comentario de Allan Kardec al §707. Trad. cast., Barcelona, 1892.)

Bien se echa de ver que la buena organización social, permitiendo el libre trueque de medios de subsistencia, puede perfectamente mantener el equilibrio general, sin pretender la igualdad absoluta, que resulta imposible. La doctrina espírita es más clara todavía cuando expresa: “...Las diversas aptitudes de los hombres no dependen de la naturaleza íntima de su creación sino del grado de perfeccionamiento a que han llegado los espíritus encarnados en ellos”. (Ibídem, Libro Tercero, Capítulo IX, comentario de Allan Kardec al §805. Trad. cast., Barcelona, 1892.)

Aquí, pues, entra el Espiritismo en los dominios de la sociología, puesto que trata de la posición del hombre, su comportamiento y sus posibilidades de cooperación en la vida social. Todo individuo normal es necesario y útil al organismo social. Más no existe aún una sociedad bien organizada, en condiciones de poner por obra la distribución inteligente y juiciosa de los individuos, aprovechando la capacidad de cada cual dentro de la esfera de sus recursos materiales, intelectuales, profesionales, etc. Es el Espiritismo una doctrina coherente, desde que no cree en las soluciones mecánicas y artificiales, sino que sustenta, como base de la armonía social, la buena distribución de los valores humanos, dentro del curso universal de la evolución.

Extraido del libro: El Espiritismo y los Problemas Humanos por Deolindo Amorim

martes, 7 de febrero de 2012

ESTRÉS Y DEPRESIÓN

Algunas consideraciones según la Psicología Espírita.

La Psicología Espírita incluye la de la salud mental desde un paradigma holístico (o global, amplio y sintetizador), bio-psico-social-espiritual (es decir, que abarque los aspectos biológicos, Psicológicos, sociales y espirituales en su concepto de un completo ser humano). Su intervención se produce tanto en el "nivel curativo (que no médico ortodoxo o psiquátrico de "curar la enfermedad mental", sino para mejorar la calidad de vida psico-social y ético-espiritual) como preventivo, y también incluye un enfoque en la relación ecológica entre el hombre, la naturaleza y el medio ambiente. Esta revisión tiene como objetivo mostrar cómo este modelo puede ser útil para que nos ayude a resolver mejor los dos grandes males modernos: el estrés y la depresión.

Numerosos estudios sugieren que existe una relación entre el estrés y la depresión, a pesar de llevar tanto históricamente el hombre desde su aparición en el mundo, en los últimos tiempos es que la civilización ha sido más sometidos a posiciones de estrés, la creación de una sociedad altamente depresiva. Corroborar esta hipótesis, hemos observado que los Estados Unidos pierden ciento cincuenta mil millones de dólares anuales, por los problemas causa-dos por el estrés, lo que refleja disminución la productividad, mayor incidencia de enfermedades, la pérdida por muerte, discapacidad, y los accidentes. En los países en desarrollo como Brasil, Argentina, y en África la situación es aún peor, debido a diversos factores sociales, tales como la inestabilidad socio-económica, la inseguridad y el empleo público, la corrupción, la inflación, crisis de suministro, etc. En las grandes ciudades, millones de personas viven juntos, en virtud de la lucha de todos los anti-sociales, en virtud de las necesidades de la época, el transporte, el medio ambiente, y las presiones de todo tipo (Fajardo, 1997) .

El estrés en sí mismo no es "bueno" o "malo". Un cierto nivel de estrés es normal y ayuda la persona para afrontar los retos de la vida. Pero hace mucho hincapié en que el cuerpo y la mente reaccionen de manera desagradable, inquietante la homeostasis (es decir, alterando el equilibrio psicosomático de funcionamiento, y, por tanto, del periespíritu).

Sabemos que existe una dialéctica entre lo individual y lo colectivo, que van de la mano en la historia de la humanidad. Así pues, si bien, como hemos visto, hay una serie de factores colectivos y sociales que determinan los y situaciones de estrés, además, es la actitud de cada persona, en representación de la comunidad, lo que aumenta la tensión social.

Las encuestas muestran que una persona predispuesta al estrés se caracteriza especialmente por (1) una destacada ambición social y financiera (2), exhibicionismo (3) liderazgo (4), la libre demanda y la perfección, (5) la competitividad, (6) dificultad para relajarse, (7) la responsabilidad y la puntualidad extrema (8) el gusto por los retos y las nuevas situaciones, etc. (Fajardo, 1997).

El perfil general de la personalidad es típica del materialista escéptico apegado a valores externos, pero no sólo de él. De hecho, algunas de estas cualidades (no todas), cuando presentes en moderación, y basadas en parámetros de ética personal y moral constructiva, resultan en gente productiva y optimista y eficaz.

Lo que sucede, sin embargo, en la mayoría de los casos es todo lo contrario. Los seres humanos todavía se dejan corromper los excesos del egoísmo, fuente de muchas miserias, según Allan Kardec. Como ha dicho Kardec en sus Obras Póstumas, como cada uno piensa en sí, antes de pensar de los demás, y quiere su propia satisfacción en primer lugar, cada procura, por supuesto, proporcionarse esta satisfacción a cualquier precio, y el sacrificio , sin escrúpulos, los intereses de los demás, desde el más pequeño al más grande de cosas en el orden moral y en el material, por lo tanto, todos los antagonismos sociales, todas las luchas, todos los conflictos y todas las miserias, porque cada uno quiere vender su vecino ". Teniendo en cuenta, que en mayor o menor grado, todos expresamos ese tipo de conducta, se deduce, por la acción conjunta de todos; la configuración de nuestra cultura, la depresión, el estrés y la ansiedad, expresada en la forma de la sociedad capitalista de consumo predominante.

La depresión, a su vez, se define por la sensación de tristeza, pérdida de la esperanza y el desaliento, y a menudo asociada a síntomas independientes, como los trastornos que afectan el sueño, pérdida de interés en los placeres habituales, alteraciones del apetito y dificultad para concentrarse. Sólo un especialista (médico, psiquiatra, psicólogo clínico, etc.) puede lograr un diagnóstico exacto de la depresión.

Cuando el cuerpo está continuamente abrumado por el estrés, la reacción de estrés que se ha de seguir por la depresión en el ámbito de la decadencia física y mental de la resistencia inmunológica, lo que lleva a la invasión microbiana, virales, o incluso a la aparición de enfermedades auto-inmunes, donde el cuerpo se ataca a sí mismo.

Ello nos hace directamente responsables de nuestro propio bienestar. La nutrición inadecuada (que causa acidez, gastritis, diarrea, estreñimiento, etc.), actividades físicas desequilibradas, la falta de descanso, el fumar y beber, son todos los posibles factores estresantes, de acuerdo con investigaciones recientes, que también relacionan al binomio estrés-obesidad. El estudio de periespíritu ayuda a explicar la forma en que el pobre desempeño de la materia orgánica afecta la salud de la mente y el espíritu y viceversa.

La psicología, el espíritu y la ciencia en su conjunto, demuestran que la solución es la transformación de nosotros mismos en todos los niveles, incluida la ética y moral. Hay una necesidad vital para determinar el cambio de hábitos, añadir vida a nuestros días. La llamada a la reforma íntima debe ir acompañada de un proceso continuo de auto-evaluación (véase el tema 919, en El Libro de los Espíritus). Cuando una persona no logra esto por sí sola, no debe dejar de buscar la ayuda de amigos y parientes, un especialista terapeuta, y de Dios.

La depresión, a su vez, se define al final sensación de tristeza, pérdida de la esperanza y el desaliento, y los síntomas asociados a menudo independiente y los trastornos que afectan el sueño, pérdida de interés en los placeres habituales, alteraciones del apetito y dificultad para concentrarse . Sólo un especialista (médico, psiquiatra, psicólogo clínico, etc) puedan lograr un diagnóstico exacto de la depresión.

En relación con el estrés y la depresión, la investigación muestra que las técnicas de psicoterapia de grupo y programas educativos a las tasas más altas de éxito, seguido por la acupuntura y la variedad de técnicas de relajación (masaje bioenergética, yoga, etc), luego por los medicamentos alopáticos. Las técnicas de auto-ayuda con audio y video lograr un menor número de resultados, pero la combinación de varias técnicas mencionadas a resultados aún mejores, ya que una mejora técnica de la otra. Psicoterapia individual tiene un alto porcentaje de éxito. Ejercicio físico, el cultivo de la buena educación y el humor han mostrado los alimentos, efectos terapéuticos contra el estrés y la depresión, especialmente en relación con las terapias psicológicas interdisciplinario mencionado. En este caso, hay margen para la adopción de medidas a otros profesionales como fisioterapeutas, profesores de educación física, nutricionistas y médicos trabajan juntos naturalistas.

En cuanto a la dimensión espiritual, sobre la base de estudios experimentales muestran que al buscar la verticalidad de la relación con la Providencia (Dios), el estrés es modificado y administrado dentro de los parámetros de la salud y la máxima capacidad de reproducción (Fajardo, 1997). Lo interesante es que este hecho es observado por los investigadores de la dirección espiritual, tanto para los investigadores no espiritualistas. El espíritu de investigación en la ciencia, por lo tanto, llega a la conclusión de que un servicio de orientación espiritual - relacionado con el trabajo citado en la terapéutica de investigación - es un complemento útil para el mantenimiento del fondo de salud de cuerpo, mente y espíritu.

Referencias Bibliográficas Complementarias:
Fajardo, Augusto et al. Calidad de vida con plena salud. Vila Prudente: Salud Editora Ltda., 1997. (Página 403: artículo "¿Cómo enfrentarse a la tensión" de Irineu Dr. César Silveira dos Reis.

Adalberto Ricardo Pessoa
Psicólogo clínico y analista junguiano y Transpersonal formado por USP. Miembro de la Asociación Brasileña de Psicólogos Espíritas (ABRAPE)

TRANSGÉNICOS, CLONACIÓN Y GENÉTICA EN EL ESPIRITISMO

¿Será contrario a la ley de la Naturaleza el perfeccionamiento de las razas animales y vegetales por la Ciencia? ¿Sería más conforme a esa ley dejar que las cosas siguiesen su curso normal?

"Todo se debe hacer para llegar a la perfección y el hombre mismo es un instrumento de que se sirve Dios para llegar a sus fines. Puesto que la perfección es el objetivo al que la Naturaleza tiende, favorecer esa perfección significa corresponder a los designios de ésta."

a) — Pero, generalmente, los esfuerzos que el hombre emplea para conseguir la mejoría de las razas nacen de un sentimiento personal y no objetivan sino el aumento de sus goces. ¿Esto no le resta mérito?

"¿Qué importa que sea nulo su merecimiento, desde que el progreso se realice? Le cabe tornar meritorio, por la intención, su trabajo. Además, mediante ese trabajo, él ejercita y desenvuelve la inteligencia y bajo este aspecto es que mayor provecho tendrá." (LE, P. 692) [1]

En las últimas décadas la Humanidad acompañó atónita los innumerables progresos realizados en el campo de la Genética y sus consecuentes aplica­ciones en varios departamentos de la vida en el Planeta. La Genética es la "rama” de la Biología que estudia las leyes de la transmisión de los caracteres hereditarios en los individuos, y las propiedades de las partículas que asegu­ran esa transmisión"[2]. Tales partículas son los cromosomas (en número de 46 en la especie humana), constituidos de genes (se estima que existen más de 100 millones, en el hombre), que por su vez son estructurados a partir de moléculas orgánicas (proteínas), formadas de átomos (principalmente Carbono, Hidrógeno y Oxígeno).

Palabras como "gene", "mutación genética", "clonación", "alimentos trans­génicos", "Ingeniería Genética", "Biotecnología", entre otras, antes restringidas a los ambientes académicos o de pesquisa científica, ganaron dominio Públi­co, a pesar de que no siempre sus utilización denote conocimiento acerca de sus significados. Nunca se avanzó tanto en la comprensión y capacidad de manipulación de los mecanismos responsables por la organización de los seres vivos en el Planeta... Junto con el dominio del conocimiento advenido de la Genética, hoy es posible la clo-nación de animales (generación de una copia a partir de una célula adulta del animal), obtención de especies vegetales más nutritivas o resistentes a determinadas plagas y dolencias, mejora-miento genético de animales con el fin de obtener individuos con determinadas características (pollo con más carne en el pecho o "chester", especies bovinas precoces, etc.), para citar ape-nas algunas conquistas, siendo previstas para los próximos años la completo secuencia de los genes humanos (Proyecto Genoma), y la cura para innumerables dolencias de cuño hereditario, o genético.

Frente a este "Admirable Mundo Nuevo" que nos es develado por el saber, ¿que tiene la Doctrina Espírita que decir? Recordemos que no es tarea del Espiritismo competir con las ciencias humanas, siendo éste una síntesis del conocimiento moral humano, le compete promo-ver una reflexión acerca de los acontecimientos que nos rodean y también acerca de los rumbos el futuro. La función del Espiritismo es dar soportes para un análisis crítico de los hechos que nos son presentados en el día a día por los medios y realizar un debate acerca de sus consecu-encias éticas y morales.

A través de la pregunta de El Libro de los Espíritus que transcribimos en el inicio de este artículo, percibimos fácilmente que compete al ser humano auxiliar en la Obra de la Creación, actuando como Co-Creador en plano menor, en la feliz expresión de André Luiz [3]. A fin de asumir las futuras funciones de "mensajeros y ministros de Dios, cuyas órdenes ejecutan para conservar la armonía universal" (LE, P. 113), entendiendo que tales funciones en-vuelven la creación continua, conservación y perfeccionamiento de la vida, en los planos material y espiritual y que son ejecutadas por los Espíritus Puros, necesitamos ensayar en etapas ante-riores, a través de funciones más simples, las futuras responsabilidades que nos serán presen-tadas. Obvia­mente, que el aprendizaje es paulatino (y envuelve además del conocimiento, el desarrollo moral) y hay una gran distancia entre nuestro estadio actual y el futuro estadio de Espíritus Puros que inevitablemente alcanzaremos, ya que el único determinismo que existe en el Universo, según la visión espírita, es el de la Perfección, que estamos todos destinados, al final, "todos se tornarán perfectos" (LE, P. 116).

Realizando un análisis en la Historia de la Humanidad percibimos que reco­rremos algunas etapas distintas, con relación a la nuestra capacidad de influir en el perfeccionamiento del Planeta:

1a Fase _ Observación: El hombre era un espectador de la Naturaleza y era completamente sumiso a sus fenómenos; por no comprenderlos, les temía. Corresponde a las etapas iniciales de la Especie Humana, cuando esta se limitaba a cazar, recoger frutos, escoger una buena caverna para vivir, etc.

2a Fase _ Manipulación de la Materia Grosera: A través del aprendizaje efectuado en la etapa anterior, de la observación, el Hombre comienza a manipular el suelo para construir moradas más confortables; manipula los metales, a través de la metalurgia, para construir utensilios y armas; manipula las reacciones químicas para producir innumerables productos químicos. Esta fase va de la del dominio del Fuego, hasta el dominio de las fuerzas atómicas, por la desintegración nu-clear, límite de la materia, en los moldes que la percibimos.

3a Fase _ Manipulación de la Vida Orgánica: Estaríamos viviendo los primor­dios de esta era, en la cual aprenderemos a manipular los secretos de la vida orgánica en el Planeta. Con el aprendizaje realizado en las etapas anteriores, ahora el ser humano ensaya para crear cuerpos. Vea que no estamos hablan­do de crear vida, pues la manipulación de la vida orgánica envolvería apenas los cuerpos y no los espíritus. Según la Doctrina Espírita, la vida en el planeta se da por la interacción entre el elemento espiritual (espíritu) y el material (cuerpo físico). En esta 3a Fase, el hombre estaría aprendiendo a manipular apenas uno de los componentes de la vida, o sea, aquel que pertenece a la materia. Talvez pertenecerá a etapas futuras, el aprendizaje acerca del origen del elemento espiritual!

Paralela a los desenvolvimientos científicos, hay una discusión ética que necesita ser hecha, y debe incluir cuestiones tales como: ¿Cuáles son los intereses económicos que están impulsando los recientes avances? ¿Que se hará con el conocimiento adquirido con estos avances? Este conocimiento, ¿estará al servicio de la mejoría de las condiciones de vida en el Planeta para todos, o disponible apenas a una pequeña parte? ¿Cuáles serán las ideolo­gías presentes en todos estos avances? Pensamos que preguntas acerca de las finalidades de los avances, del egoísmo (u otras pasiones) presente en aquellos que quieran el conocimiento para aumentar sus gozos, entre otras, están ya respondidas en la P. 692 de El Libro de los Espíritus.

Percibimos así que la Doctrina Espírita, a pesar de codificada en una época en la cual la Genética aún no existía (las Leyes de Mendel, consideradas el marco inicial de la Genética, fueron publicadas en 1866), permanece actual en su tarea de esclarecer, instruir y consolar al Hombre, mostrando siempre la capacidad de responder nuevas cuestiones que van surgiendo con los avances de la ciencia humana, que aún es un pálido reflejo de la Ciencia Divina.

Por Adilson José de Assis



Referencias Bibliográficas:

[1] KARDEC, ALLAN. El Libro de los Espíritus. Pregunta núm. 692. 67a Ed. Río de Janeiro: FEB, 1987.

[2] FERREIRA, AURLIO BUARQUE DE HOLANDA. Diccionario Aurelio Básico de la Lengua Portuguesa. Río de Janeiro: Editora Nueva Frontera, 1988.

[3] LUIZ, ANDRÉ. Evolución en Dos Mundos. Psicografía de F. C. Xavier y Waldo Vieira. Pág. 23. 10a Ed. Río de Janeiro: FEB, 1987.


Fuente: Jornal Mundo Espírita – junio/2002

sábado, 28 de enero de 2012

AMAOS E INSTRUÍOS

Hace casi dos mil años, Jesús nos dijo personalmente que nos amáramos unos a los otros como recomendación para vivir en paz y progresar. Aun habiendo Él dado todos los ejemplos posibles, infelizmente la humanidad aún no ha comprendido el alcance de sus enseñanzas.

El advenimiento del Espiritismo marcó una nueva época para la humanidad. Su función básica es ayudar las personas a comprender la enseñanza de Jesús a través de la razón, objetivando su progreso espiritual. Con el lema “Fuera de la Caridad no Hay Salvación” y con las recomendaciones de los espíritus superiores para “amarnos” e “instruirnos”, el Espiritismo claramente revela el camino por el cual nuestra sociedad encontrará la Paz y el Progreso en todos los sentidos.

A pesar de las diversas barreras que impiden que el Amor y la Fraternidad se instalen definitivamente en nuestro planeta, el movimiento espírita sigue firme en el trabajo de divulgación de la Doctrina Espírita por entender que ella es capaz de llevar los individuos a la reforma íntima y, consecuentemente, al progreso.

En esa difícil tarea de divulgación, el movimiento espírita, en la actualidad, ha destinado buena parte de sus atenciones para el aspecto científico del Espiritismo. El constante y extraordinario avance en todas las áreas de la Ciencia aliados a la recomendación de Kardec de que el Espiritismo debe seguir de manos dadas con ella, ha generado un enorme interés en evaluar las concordancias entre Ciencia y Espiritismo, bien como ha estimula¬do diversos compañeros espíritas al estudio y a la pesquisa de temas relacionados al asunto.

En nombre del sentimiento de Amor recomendado por los espíritus superiores como nuestro primer mandamiento, podemos y debemos buscar el conocimiento que permite que auxiliemos con más eficiencia nuestros hermanos en humanidad. Si el aspecto científico del Espiritismo es uno de los caminos que promueve su divulgación, entonces vamos buscar estudiarlo “instruyéndonos” en ese aspecto, para poder contribuir de forma humilde mas efectiva, para el progreso de nuestra humanidad.

De esta forma, tratándose de un tema difícil y de poca familiaridad para muchos de nosotros y buscando seguir la recomendación de “instruirnos”, en éste y en los próximos números del Boletín del GEAE, estaremos estudiando varias cuestiones sobre, por ejemplo, lo que es Ciencia, como se trabaja en Ciencia, lo que son y como relacionar algunas de las disciplinas científicas ordinarias con el Espiritismo, etc. Ciertamente, esperamos por la participación de todos los suscriptores de este boletín en la lectura y envío de preguntas y comentarios para que podamos aprovechar la oportunidad de aprender un poco más sobre esos asuntos.

Desde ya pedimos al Padre que nos bendiga en todos nuestros propósitos de crecimiento y que nos ilumine para que podamos comprender y encontrar el camino más eficaz a nuestro progreso.

Mucha paz, estudio y trabajo en el bien,

Alexandre Fontes de la Fonseca
(Publicado en el Boletín GEAE Número 476 del 15 de junio de 2004)

viernes, 27 de enero de 2012

¿QUÉ OFRECE EL ESPIRITISMO?

Encontré un amigo querido, en un centro espírita donde fui a dictar una charla. Nos saludamos alegremente y me contó que estaba sufriendo mucho, y con problemas de salud, además de su relación familiar, que estaba pésima.

Dijo él, que luego fue a someterse al pase, agua fluida y a oír charlas. Tomó la iniciativa de comprar los libros de Allan Kardec, León Denis, Chico Xavier, Divaldo Pereira Franco y otros autores, y pasó más de un año leyendo y haciendo el tratamiento.
De repente, dijo, percibí que estaba detrás de un plato de lentejas, cuando el Espiritismo me ofrecía mucho más. Percibí entonces que estaba pidiendo al Espiritismo cosas como, salud, bienestar, equilibrio...

Y éste me ofrecía la verdad que libera, la certeza de la inmortalidad, el conocimiento de la reencarnación, de la mediumnidad, de la ley de causa y efecto, del progreso, la transformación de mi mundo interior, para que después yo pudiese actuar en el mundo exterior.

Entre otras cosas comprendí que soy el constructor de mi destino. Que Dios me creó con todas las potencialidades de las perfecciones, y me creó de la luz de las estrellas.
Aprendí que puedo alcanzar todo lo que yo quiera, porque Dios mora dentro de mi corazón.

Abracé a mi amigo cariñosamente, pues él percibió en poco tiempo, aquello que muchos no perciben, aun tras años de frecuentar centros espíritas.

Amílcar Del Chiaro Filho

miércoles, 10 de agosto de 2011

EVOLUCIÓN Y LAS DIFERENTES CATEGORÍAS DE MUNDOS HABITADOS

La evolución de los mundos habitados ocurre en el mismo ritmo de la de los seres que habitan en cada uno de ellos. Los mundos habitados, según el Espiritismo, pueden ser clasificados del siguiente modo:

• Mundos Primitivos: destinados a las primeras encarnaciones del Espíritu. Son los mundos formados hace menos tiempo. En ellos se encuentran todos los seres en sus fases iniciales de progreso.

• Mundos de expiación y pruebas, donde domina el mal entre los Espíritus. En esos mundos, algunas especies animales ya demuestran un cierto grado de raciocinio y conciencia. La explotación de los animales por el ser humano y la ausencia de respeto a la naturaleza son preponderantes.

• Mundos de regeneración, en los cuales los Espíritus que aún tienen que expiar extraen nuevas fuerzas, reposando de las fatigas de la lucha. Las demás especies de seres vivos están más evolucionadas y pocos son los seres humanos que las explotan para el trabajo o para de ellos alimentarse. Es mayor, también, el respeto por la naturaleza en general.

• Mundos dichosos, donde el bien sobrepuja el mal. En esos mundos la explotación de las especies animales por el ser humano y el desrespeto pela naturaleza son reducidos.

• Mundos celestes o divinos, habitaciones de Espíritus depurados, donde exclusivamente reina el bien. Todos los otros seres, en estos mundos, se encuentran en su estadio final de desenvolvimiento antes de pasar hacia el reino siguiente en la escala evolutiva. Reinando solamente el bien en esos mundos, la armonía entre todos los seres es total.

¿Qué clasificación, le parece a usted, tendría la Tierra?

sábado, 6 de agosto de 2011

REFLEXIONES SOBRE EL ESPIRITISMO

Por: Amílcar Del Chiaro Hijo

El Libro Tercero – Leyes Morales, de El Libro de los Espíritus, presenta teorías avanzadas para a su época, especialmente en lo que concierne a los derechos de la mujer y el derecho de vivir.

Absurdamente, críticos del Espiritismo, al tiempo de Kardec, acusaron la doctrina de inmoral, simplemente porque Allan Kardec afirmó que la mediumnidad se manifestaba en las personas independientemente de su moral. Confundieron el médium, ser humano falible, con la Doctrina Espírita, dictada por los espíritus superiores, con la contribución de los hombres y, en especial, de Allan Kardec.

El Espiritismo tiene una moral límpida, clara, sin concesiones especiales, sin fanatismo o exigencias absurdas. Aprendemos con él que venimos de los reinos inferiores de la naturaleza, y hoy somos humanos en camino a la angelitud, entendida esta como sabiduría y virtud. Como hombres, vivimos la dualidad materia/espíritu, pues tenemos las necesidades materiales de alimentación, vestuario, abrigo, escuela, trabajo, placer, sexo y aspiraciones de levantar vuelo en busca de nuestra espiritualización. Ningún Espírita consciente de su Doctrina desprecia la oportunidad de vivir y aprender.

Quien lee El Libro de los Espíritus sin ideas preconcebidas, se admira de su simplicidad y profundidad. No existen teorías esdrújulas, conflictivas, mas todo es claro y natural. El Libro Tercero – Leyes Morales – presenta teorías avanzadas para su época, especialmente en lo que concierne a los derechos de la mujer y al derecho de vivir.

Aprendemos con la Doctrina Espírita a no tenerle miedo a Dios, por tanto, nuestra adoración no es para aplacar su ira, mas a sumisión consciente y pacífica de la criatura a su Criador. Si lo adoramos, es porque lo amamos. Tampoco lo adoramos exteriormente, con pompas y oropeles, sino con el corazón, en el sentimiento.

En la Ley de Destrucción aprendemos que, al morir, apenas el involucro material perece. El espíritu escapa de la capsula y levanta su vuelo hacia a espiritualidad. ¿Quien podrá entender mejor que los espíritas las palabras de Paulo de Tarso: "Se siembra el cuerpo animal y nace el cuerpo espiritual"?

En la Ley del Trabajo se ve la sentencia sabia: el limite del trabajo es el de las fuerzas del hombre. Aquel que no puede sustentarse debe ser cuidado por la sociedad. La falta de trabajo es flagelo. Sí, es un flagelo talvez superado, solamente, peor l egoísmo de la humanidad.

En la Ley de Igualdad, queda demostrado que Dios no creó las clases sociales. Todos somos iguales delante de Dios, y Kardec eleva la mujer a su verdadera condición. Hombres y mujeres tienen los mismos derechos, pero deberes, o funciones, diferentes. Aunque para algunos parezcan modestas las funciones, hace ciento cincuenta años era esa una posición avanzadísima. Las Leyes Morales prohíben el aborto, la eutanasia, la esclavitud, el dominio del hombre sobre la mujer, y llama la atención de padres y educadores hacia la necesidad de la educación moral, formadora de buenos hábitos, y no apenas la instrucción.

Mas, nos deleitamos con la Ley de Justicia, Amor y Caridad, donde los espíritus afirman que el primer derecho del hombre es vivir. Para nosotros es un himno de amor, un grito de alerta, aun antes de la existencia de entidades que defienden los derechos humanos. el derecho de vivir comprende la dignidad de la vida. El Libro de los Espíritus afirma que nadie puede atentar contra la vida de otro. Es fácil comprender que no se trata de un atentado con arma o con agresión, mas también atentar contra la vida de otro con la mala distribución de la renta y de los bienes de la Tierra, con la justicia morosa y, a veces, inmoral en relación a los débiles y oprimidos.

La Doctrina Espírita es viril, valiente, revolucionaria. A nuestro modo de ver, yerran aquellos que predican una doctrina de sumisión, diciendo que los que sufren, hoy, gozaron y abusaron antes. Es esa sociedad injusta y opresora que fabrica las "cancelarías", las masacres de presos, las revueltas de la FEBEM, las torturas, las dictaduras y los crímenes bárbaros.

No predicamos la violencia, mas el valor de decir a quien yerra que él es responsable por las consecuencias de sus acciones. El valor de mostrar la hipocresía de los que desvirtúan un mandato otorgado por el pueblo, para ejercerlo en favor del pueblo, y no de sí mismos o de su corporativismo.

Creemos que ya es hora de los espíritas perfeccionar su asistencia social, que es importante, con cambios sociales. Vivir no puede ser una concesión de los más fuertes, sino un derecho natural. Hacer a los otros o que queremos que nos sea hecha es, aún más, una regla de oro para la humanidad.

(Tomado de: "Dirigente Espírita". Nº 59 - Mayo/Junio de 2000)

miércoles, 6 de abril de 2011

ALEJE A LOS MALOS ESPÍRITUS

Mucha gente tiene miedo sólo de pensar en los espíritus. ¿Qué decir entonces cuando se tratare de malos espíritus? Y, llevados por una supuesta y anticipada protección, utilizan inútiles y variados medios que, dicen, protegen contra la influencia de ellos. Con ese propósito de defenderse o alejar supuestas presencias de malos espíritus que les perjudiquen la vida o los negocios, se utilizan procesos vulgares que a nada llevan.

Esas prácticas reciben el nombre de ofrendas, exorcismos, etc. y son absolutamente inútiles, desgastantes, improductivas e innecesarias.

Antes de todo, es preciso que se repita que los espíritus son los seres humanos antes y después de la existencia en la Tierra. Por tanto, también somos espíritus. Tras la muerte del cuerpo, habitaremos el mundo de los espíritus, con nuestras virtudes, defectos y conquistas morales e intelectuales.

Podemos afirmar como principio general que los malos espíritus aparecen o se entrometen donde alguna cosa los atrae. ¿Y qué los atrae? Es simple. En primer lugar, las imperfecciones morales; en segundo lugar la demasiada confianza con que son acogidas sus palabras o sugestiones, aunque intuitivas.

Las imperfecciones morales son la envidia, la maledicencia, la avaricia, el egoísmo, los celos, la codicia, la intolerancia, la irritación, la impaciencia y otros males. Por tanto para que ellos no sean atraídos, basta sustituir aquellos sentimientos por la paz, por la concordia, por el entendimiento, por la paciencia, por la calma, por el amor al prójimo...

Todos aquellos que cultiven virtudes y procuren corregirse de las propias imperfecciones morales estarán construyendo legítima defensa contra el ataque o intromisión de espíritus engañadores, inconvenientes o causadores de perturbaciones.

Y en el caso de que usted participe de intercambio mediúmnico (que no es exclusivo del Espiritismo), la ponderación y la reserva con analice y acepte las comunicaciones es otro instrumento de defensa contra los malos espíritus. Eso significa someter todas las comunicaciones y supuestas orientaciones advenidas de los espíritus, a través de los médiums, a los criterios de la lógica, del buen sentido y del bien común.

Actuando así, pronto, estarán apartados los malos espíritus, que pierden el acceso.
No hay misterios. Donde el amor brota espontáneo, donde la fraternidad está presente, donde el esfuerzo por el bien comparece, los malos espíritus pierden acceso y medios de entrometerse. Pero donde la tónica es el desrespeto, la desconfianza, la malicia, ahí están ellos, en abundancia.

Por tanto, todo depende de uno mismo. Nadie es perjudicado sino porque permitió ser perjudicado por la conducta propia. Quien está y se esfuerza en el bien, ya, por sí mismo, se está protegiendo. ¡Es simple!

Por tanto, haga de su hogar un lugar protegido: aleje los malos espíritus.
¿Como? ¡Con el esfuerzo de la conducta digna y recta! A comenzar en el ambiente familiar. Ello atraerá los buenos espíritus.

Orson Peter Carrara
http://www.espirito.org.br/portal/artigos/orson/afaste-os-maus-espiritos.html

PRÁCTCAS EXTRAÑAS EN LOS CENTROS ESPÍRITAS

El Espiritismo es la Doctrina de los Espíritus dirigida a los hombres y codificada por Allan Kardec, que se encuentra expresada en las cinco obras fundamentales, también conocidas como obras básicas: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo, El Cielo y el Infierno y La Génesis.

Movimiento Espírita es el resultado de la labor de los hombres en pro de la divulgación del Espiritismo.

Se deduce entonces con facilidad, que el Movimiento ha de estar consubstanciado en la Doctrina Espírita, pues es en razón de esta que aquel existe.

Como célula esencial del Movimiento espírita, encontramos el Centro Espírita, institución con funciones bien definidas y, por tanto, totalmente vinculada a los fundamentos doctrinarios, junto a la cual se congregan los adeptos del Espiritismo para integrarse al espíritu de la Doctrina, promoviendo la profundización intelectual en el contenido de la información espírita de modo a poder corporificarla conscientemente en su comportamiento moral y social, en la jornada diaria.

Sin embargo, el Movimiento Espírita crece y se propaga, pero la Doctrina Espírita permanece ignorada, cuando no adulterada en muchos de sus postulados. Esto se da, como resultado de aquellos que asumen responsabilidades directivas, sin los necesarios recursos culturales y doctrinarios indispensables, por negligencia o hasta por omisión de muchos de sus miembros. O por cuenta propia, lo que licencia la vigencia en varios núcleos espiritistas de prácticas extrañas y ajenas a los objetivos y proposiciones del Espiritismo y de las Casas Espíritas, dentro las cuales citamos: la CROMOTERAPIA, la PSICOTERAPIA, la MUSICOTERAPIA, la HIDROTERAPIA, la CRISTALTERAPIA, la FITOTERAPIA, REIKIS. etc.

No entramos en el mérito de la eficiencia y bases científicas de tales terapias, algunas de las cuales vienen luchando por un reconocimiento académico, profesional y social. Pero, injertarlas en las instituciones espíritas como si fuesen prácticas espíritas es medida de alto riesgo que no considera la grandeza no dimensional del Espiritismo al querer reducirlo a la estrechez de puntos de vista personales.

Cuando se desee trabajar con CROMOTERAPIA, MUSICOTERAPIA o cualquiera otra, que se haga dentro de los moldes legales, pagando los impuestos, disputando con lealtad y abiertamente los pacientes interesados en el mercado profesional, pero, sin envolver las Casas Espíritas, utilizando sus dependencias, instalaciones, recursos financieros de la contribución de los asociados para la conservación de la casa, desviando los intereses de aquellos corazones que allí van en busca de lo que la Doctrina Espírita, y tan solamente ella, les puede ofrecer.

El Espiritismo es Doctrina de educación integral, de higiene mental y moral. Es el retomada de las enseñanzas de Jesús y de tantos otros grandes Maestros, al atormentado hombre del siglo ciclópeo de la tecnología, a través de sus emisarios, renovando la Tierra y multiplicando la esperanza y la paz en las mentes y en los corazones que permanezcan fieles a sus postulados.

La Casa Espírita es bendita escuela de almas, aprendiendo a vivir.

El Espiritismo tiene por objetivo el crecimiento moral del Hombre.

La Casa Espírita es un faro de esperanzas en la inquietud de la noche de las aflicciones, por ofrecer la luz del consolador Conocimiento Espiritual.

Tomado del Jornal Mundo Espírita de Marzo de 2001

lunes, 4 de abril de 2011

LA FE DE ALLAN KARDEC

Allan Kardec fue un hombre de fe.

Abandonó, a los 51 años, un tipo de vida para entregarse, sin reservas, a lo que consideró la obra de su vida: la codificación y la fundación del Espiritismo.

Quiso inaugurar un nuevo tipo de ejercicio de la fe: "Fe inquebrantable sólo es la que puede encarar frente a frente a la razón, en todas las épocas de la humanidad", sentenció al abrir su libro El Evangelio según el Espiritismo, que después de todo, trata de la fe.

En el capítulo XIX – la fe transporta montañas - afirma "La fe necesita de una base, que es la inteligencia perfecta de aquello en que se debe creer. y, para creer, no basta ver; es preciso, sobretodo, comprender (...) la fe razonada, por apoyarse en los hechos y en la lógica, ninguna oscuridad deja. La criatura entonces cree, porque tiene certeza, y nadie tiene certeza sino porque comprendió."

Analizando un trecho evangélico, en la abertura del capítulo, Allan Kardec pondera sobre el poder de la fe . "En el sentido propio, es cierto que la confianza en sus propias fuerzas torna al hombre capaz de ejecutar cosas materiales que no consigue hacer quien duda de sí.". y adelante: "En otra acepción, se entiende como fe la confianza que se tiene en la realización de una cosa, la certeza de alcanzar determinado fin. Ella da una especie de lucidez que permite que se vea, en pensamiento, la meta que se quiere alcanzar y los medios de llegar hasta allá, de suerte que aquel que la posee camina, por así decir, con absoluta seguridad. En uno como en el otro caso, puede ella dar lugar la que se ejecuten grandes cosas. Mas advierte " Cumple no confundir la fe con la presunción. La verdadera fe se conjuga a la humildad; aquel que la posee deposita más confianza en Dios que en sí propio, por saber que es simple instrumento de la voluntad divina, nada puede sin Dios".

Esa fe mixta, entre la creencia en Dios y la importancia de la razón es el desafío mayor que él mismo enfrentó. Hombre creyente, buscó en la ciencia, en la razón, el sustentáculo capaz de mantener la fidelidad a Dios y superar los límites de la fe ciega. Todavía, en el último parágrafo reproducido él cierra el círculo al minimizar el poder de la fe personal, todo sometiendo, , a la voluntad divina.

Sin desmerecer el poder divino, parece extremadamente limitado decir que "nada puede sin Dios". Tomado como verdad absoluta, torna el libre albedrío una fantasía. Tenemos que evolucionar en esa comprensión de la relación de Dios con la persona, enfatizando la abrangencia de la Ley, mas sabiendo que dentro de ella, el libre albedrío es soberano.

la fe de Kardec, por tanto, combina los factores espirituales, mas no queda a la espera de la acción divina para resolver los problemas. Refuerza el poder interior, la fuerza interior, que cada uno tiene y que precisa ser movilizada por la perspectiva de vida. Lo que falta es decisión y sobra pereza mental, espiritual y humana, y mucho.



(Traducido de un Editorial del periódico espírita "APERTURA")

LA CORRUPCIÓN CRECE Y CRECE

Sobre los Problemas Sociales y Políticos.

El panorama político ha tenido años de extraordinaria degradación. Las denuncias de corrupción política y gubernamental han sido prácticamente comprobadas, mostrando la faz no siempre tan oculta de los meandros políticos. Las Comisiones Políticas y Judiciales de Investigación (criminal o civil) se transbordan de escenas grotescas de culpables diciéndose inocentes, olvidados e intentando esquemas particulares en que se pudieran zafar. Y algunos lo consiguen y otros lo conseguirán.

Lo que resalta de ese maratón de maldades es el carácter humano, la improbidad personal de los que se creen expertos y capaces de desfalcar el dinero del pueblo en provecho propio o de proyectos de supremacía de sus partidos políticos.

La figura de los gobernantes fue debilitada y todos, en lo íntimo, creen que todos sabían de todas las males. No obstante, el próximo año todos se postularán para un nuevo mandato.

No sabemos si la desilusión de la disminuyente clase media que los llevó a la meseta será suficiente para derrotarlo.

Hay una impresión de lasitud, de desinterés por la cosa pública, culpa, según analistas, debido a la incapacidad de los partidos de oposición de agitar al pueblo, quedando todo en un marasmo y en un estado caliente, de desilusión y desesperanza.
Lo que sobresale es la práctica del mal.

En la pregunta 638, de El Libro de los Espíritus, analizando ponderaciones de Kardec, los Espíritus respondieran: "Aunque necesario, el mal no deja de ser el mal. Esa necesidad desaparece, entretanto, a medida que el alma se depura, pasando de una a otra existencia. Entonces, más culpable es el individuo cuando lo practica porque mejor lo comprende".

La pregunta 640 trae la interrogante: Aquel que no practica el mal, pero que se aprovecha del mal practicado, ¿es tan culpable cuanto éste?

—"Es como si lo hubiese practicado. Aprovechar el mal es participar de él. Tal vez no fuese capaz de practicarlo, pero desde que, habiéndose hecho, de él se saca partido, es que lo aprueba: es lo que habría practicado si pudiera, o se atreviera".

El Espiritismo es radical en la cuestión de los actos de las personas. Nadie es inocente y sea el mal desencadenado por uno y aprovechado por otros, es siempre mal.
En esas circunstancias, no hay disculpas para mandatarios del pueblo o miembros de partidos eventualmente en el poder, sea cual sea el partido, ahora, antes o después, de practicar el mal, robando, mintiendo, mal empleando los recursos públicos. Hasta la incompetencia es un mal porque, en ese caso, perjudica a millones.

Algunas veces hasta se han elegido mandatarios por corrupción. Todo se ve, envuelto en esquemas, en corrupción que canaliza los recursos para fines personales y partidarios.

Es preciso limpiar esa suciedad.


Editorial del pariódico 'Apertura' (Modificado por nuestra redacción con fines de generalidad.)

miércoles, 19 de enero de 2011

MERCADERES DE LA FE

Llamar a los misioneros, obispos y pastores de las iglesias pentecostales mercadores de la fe, no significa, explicitamente, que ellos practiquen fraudulentamente su ministerio religioso. Más bien, Identifica una fase de la sociedad moderna.

Son mercaderes, aun sin considerar cualquier sentido financiero, de compra y venta de artículos de la fe.
Nos referimos al hecho de que esas iglesias, consideradas fundamentalistas del protestantismo, nacidas en los Estados Unidos atienden la angustia del tiempo que vivimos.

Son mercadores en el sentido de que ofrecen a los creyentes un "kit" de facilidad para la felicidad aquí y ahora.
Nacen, viven y prosperan en la medida que la clientela que busca sus servicios se siente recompensada. Si eso exige generosas y explícitas contribuciones en dinero es otro cuento, porque las contribuciones son voluntarias y están dentro del esquema de "dar para recibir" beneficios.

En el confuso mercado de la fe, hay toda una transferencia de fieles.

La Iglesia Católica siente en la piel la desbandada de sus fieles en proporción que asusta al Vaticano. Brasil, considerado el mayor país católico y también el mayor país espírita del mundo, aunque con diferencias abismales, se va tornando un país pentecostal. Porque las denominaciones evangélicas tradicionales también sufren la reducción o por lo menos el estancamiento de su número de sus adeptos.

Algunos ven en esa movimentación de creyentes una revigorización de la fe y de las religiones.

Sin embargo, podemos encontrar en ese rebaño de creyentes pentecostales, no apenas la búsqueda de la fe en términos tradicionales. Mas el desencanto de las poblaciones delante del sufrimiento y de la incapacidad de las religiones en general para explicar las anomalías de la existencia.

Las contradicciones del mundo y la creciente visión nihilista y materialista de la vida, generando tumultos emocionales y económicos, lleva las multitudes hacia la última posibilidad: la intervención divina.

Por eso, los mercadores de la fe apelan insistentemente por ese lado: si tienes fe, Dios te atenderá y multiplicarå tu haber, en los programas televisivos, los testimonios de los que, afortunadamente, fueran atendidos conforme encontraran a Jesús.
Porque en esa fe petencostal, la figura de Jesús, tal vez más que en la Iglesia Católica y de los cultos tradicionales protestantes, asume el papel total de Dios.

Jesús es Dios y él hará todo lo que usted le pida si tiene fe.

Embaladas por la posibilidad de tener la suerte en esa lotería divina, multitudes se comprimen abarrotando los templos cada vez mayores, contribuyendo generosamente para las financias divinas, esto es, de las iglesias pentecostales.

La contribución de los fieles a sus iglesias es tradicional y los protestantes adoptaron el diezmo. Pero las iglesias pentecostales, en verdad, extrapolan e invierten vigorosamente en el "marketing".

Ofrecen su paquete de facilidades, desde las grandes iglesias matrices hasta las iglesias personales de ese o de aquel misionero. Es un negocio entre las instituciones que afirman ser representantes de lo divino y la masa de creyentes, que no quiere dejar para el Más Allá la felicidad.

Quiere automóviles, progreso en los negocios, recuperación de la salud y de los amores deshechos. Y las iglesias pentecostales están a la disposición para quien tenga la fe capaz de mover montañas.

Qué resultará de eso no sabemos.


Editorial del Periódico ABERTURA, Brasil.

miércoles, 12 de enero de 2011

EGOISMO Y VICIOS

El vocablo vicio es muy amplio. El concepto o criterio social de vicio se caracteriza por la expresión de actitudes y comportamientos que presentan signos de degeneración del individuo en sí mismo y como parte de un grupo. Ciertos vicios pueden estar considerados en lo Códigos Penales y sujetos al dictado de las leyes.
Desde el punto de vista espírita la cuestión es más extensa. Según el "Libro de los Espíritus" (LE), de entre los vicios, el más radical es el del egoísmo. El asunto es tratado en las pregunta. 913 y siguientes de esa obra.
Parecería, a primera vista, que nos alejamos del problema concreto al considerar al egoísmo como raíz de todos los vicios. Pero es exactamente lo contrario.

Los problemas de los vicios más evidentes, como el alcoholismo, tabaquismo, toxico¬manía, han sido tratados de manera superficial, considerándose sólo los síntomas y los efectos.
Otros vicios no menos dañinos, tales como los que distorsionan la sexualidad, encade¬nando al individuo a actitudes mentales de intemperancia, descontrol e inhibiciones, reduciéndole el nivel vivencial, son catalogados como enfermedades de etiología desconocida.

El egoísmo tiene relación con todas esas expresiones del comportamiento que denotan toda una filosofía de vida, toda una estructura existencial. Por eso centralizamos el abordaje de la cuestión de los vicios en el egoísmo.

Examinemos la posición de Allan Kardec y de los Espíritus que colaboraron con él en la Codificación Espírita: En la pregunta 913 (LE), encontramos indicaciones bastante definidas al respecto, como por ejemplo: “Estudiad cada uno de los vicios y veréis que en el fondo de todos hay egoísmo. Por más que los combatáis, no llegaréis a extirparlos mientras no ataquéis el mal en su raíz, destruyendo la causa.”

En las preguntas. 914 y 915 (LE), se considera al egoísmo en dos situaciones relacionadas con el Espíritu: 1) El egoísmo se fundamenta en el sentimiento de interés personal y 2) el egoísmo es inherente a la especie humana. Por eso, el Codificador pregunta sobre la posibilidad de que pueda ser extirpado del corazón del ser humano y de que se constituya en un obstáculo para el reinado del bien absoluto en la Tierra.
Las respuestas a tales preocupaciones del Kardec, en los preguntas citadas y en los siguientes, nos proveen toda una filosofía de vida y una directriz de cómo la Humanidad se liberará de ese obstáculo.

Los Espíritus que colaboraron en la Codificación, atribuyen fundamentalmente a la edu¬cación el rol decisivo en la lucha contra el egoísmo. O sea, en el aprendizaje del individuo sobre las cosas espirituales y en la reforma de las instituciones humanas que mantienen y excitan el egoísmo.

En el desarrollo de ese proceso “los espíritus se despojan del egoísmo, así como también de otras impurezas”, lo cual nos llevará aun nuevo orden social “impelidos por los sentimientos mutuos de solidaridad. Entonces el fuerte será amparo y no el opresor del débil y no se verá ya a quienes falte lo indispensable. Será este el reino del bien, que los Espíritus (Nosotros) están encargados de preparar”.

Esta posición muestra la relación individuo-medio, como raíz de los vicios, porque el egoísmo es un defecto, una impureza, tanto individual como colectiva. Vemos así como desde su codificación, el Espiritismo comprendió esas relaciones e influencias recíprocas.

Según Fenelón (Preg. 917, LE): “El Espiritismo bien entendido, cuando se haya identi¬ficado con las costumbres y creencias, transformará los hábitos, usos y relaciones sociales. El egoísmo se asienta sobre la importancia de la personalidad. El Espiritismo adecuadamente comprendido, lo repito, hace que veamos las cosas desde tan alto que el sentimiento de la personalidad desaparece en cierto modo ante la inmensidad. Al destruir esa importancia de la personalidad, o al menos hacerla ver como lo que de verdad es, el Espiritismo necesariamente combate el egoísmo”.

Finalmente, de la lúcida apreciación que el Codificador hace, luego de la respuesta a la pregunta 917, conviene resaltar: “El Hombre anhela ser feliz y éste es un sentimiento natural. De ahí que trabaja sin pausa para mejorar su situación en el mundo; busca las causas de los males que le aquejan para ponerles remedio. Cuando llegue a entender bien que el egoísmo es una de esas causas, la que engendra el orgullo, la ambición, la concupiscencia, la envidia, el odio y los celos, que lo perturban a cada momento, que altera las relaciones sociales, provoca disensiones, mina la confianza y le obliga a mantenerse continuamente a la defensiva para con su vecino, que por último hace de un amigo un enemigo; cuando comprenda todo esto, repetimos, se dará cuenta también que el vicio del egoísmo es incompatible con su propia ventura e incluso con su propia seguridad”.

Esa posición del espiritismo en su libro básico es por sí misma tan significativa, que nos permitiría terminar aquí con las consideraciones sobre el problema del vicio, si no tuviéramos necesidad de aplicarlas de manera objetiva al comportamiento humano, cosa que más tarde intentaremos.

Jaci Regis (Retirado de Espirit Net)

CEREBRO Y ESPÍRITU

(Artículo en el Jornal Espírita de Jaci Régis - Junio de 2000)

Mientras la ciencia procura encontrar en los mecanismos cerebrales la sede de todas las capacidades afectivas y cognitivas del ser humano, el Espiritismo postula la ascendencia del ser espiritual como sujeto de la vida.

El descubrimiento de centros cerebrales que responden a estímulos específicos, como por ejemplo, la toma de decisiones, asusta a los científicos que se preocupan con la posibilidad de, en el futuro, sean desarrollados mecanismos capaces de manipular la capacidad de juicio de las personas, mediante la intervención en los centros del supuesto comando de la voluntad del ser humano.

La profunda correlación entre el Espíritu y los centros cerebrales es fundamental para que pueda existir la relación existencial. Todavía, aún con las experiencias e investigaciones realizadas y notificadas, incluyendo el proyecto genoma que mapeo el complexo genético del cuerpo, muchos pesquisidores llegan a la conclusión de que ”algo” fuera del cosmos cerebral comanda sus funciones.

Aunque la pesquisa se realice dentro de la visión que reduce al ser humano a un organismo vivo, queda claro que la existencia de núcleos específicos para determinadas funciones, lleva a la cuestión de cómo es hecha la coordinación de las respuestas e iniciativas comportamentales.

El descubrimiento de los neurotransmisores, revolucionando la comprensión sobre el funcionamiento de los impulsos cerebrales, abrió una nueva vía de estudio del comportamiento. Se le atribuye, empíricamente, que muchos comportamientos serían determinados debido al aumento o reducción de esas substancias que ejercen innegable influencia en las reacciones humanas.

En todos esos casos, permanece el problema de quien o el qué desencadena la respuesta y porque esa respuesta es típicamente personal, creando un vacío sobre la naturaleza de la personalidad humana y la motivación profunda de las decisiones, miedos y estados mentales diferenciados.

La tentativa de cualificar genéticamente los disturbios mentales más profundos, como la esquizofrenia y procurar circunscribir desvíos de comportamiento a azares genéticos, como el alcoholismo y el homosexualismo, siguen la lógica resultante del hecho de que siendo el ser humano apenas un organismo, su comportamiento deberá necesariamente depender de la combinación aleatorias de los genes y factores circunstanciales en la estructuración corporal.

Esa lógica, por fin, llevaría a afirmar que el carácter, la personalidad son formadas aleatoriamente, al acaso y, consecuentemente nadie podría a rigor ser responsabilizado por comportamientos anti-sociales o agresivos, violentos, una vez que serían los factores genéticos los que realmente determinarían las acciones de las personas.

El comportamiento humano es complejo y las pesquisas que lo reducen a reflejos condicionados, a acondicionamientos operantes y ejercicios de estímulo y respuestas no consiguen, como es obvio, resolver el modo como cada persona se posiciona y como reacciona tan específicamente a las condiciones del ambiente y de las presiones existenciales y afectivas.

La coordinación, ese “algo” más allá del cosmos cerebral detectado por los pesquisidores más atentos, es ciertamente el Espíritu, un ser espiritual independiente del cuerpo, como enseña la doctrina y no un substrato psíquico desconocido que, en la visión materialista, se reduce al mismo organismo.

Para nosotros, los espíritas, ese ser espiritual yuxtapuesto al organismo y de éste se utilizando para su compleja expresión de voluntad y percepción del mundo externo, desenvuelve una estrategia de vida muy individual aunque necesariamente ligado solidariamente al medio ambiente familiar, social, humano.

ESPIRITU y MATERIA

Esas pesquisas y revelaciones imponen una renovación en el modo de pensar espírita acerca de la relación cuerpo y Espíritu. Las expresiones místicas que presentan el Espíritu y su organismo de forma más o menos peyorativa precisan ser revisadas.

Expresiones como el Espíritu es todo, el cuerpo es nada, precisan ser revisadas porque se encuadran en la visión de la vida corpórea como un exilio y colocan al alma en contraposición al organismo. En verdad cuando se dice que “el Espíritu se sirve del cuerpo” no podemos pensar uno separado del otro, como si uno fuese el conductor y el otro mero vehículo..

En la encarnación, el organismo no representa en sí mismo, un obstáculo a la manifestación del alma, como se deduce de muchas expresiones espíritas, sino que está asociado al flujo de la voluntad y del pensamiento del ser, en su relación con el mundo externo.

Sin duda el Espíritu no depende del cuerpo, porque es un ser delimitado, expresivo y uno. Mas en la encarnación y en la llamada vida errante, más apropiadamente designada de vida extra-física, el ser espiritual se liga necesariamente a organismos sean os criados en el proceso reproductivo humano, sea en la constitución de cuerpos de materia extra-física, el psicosoma o periespíritu, creados a la imagen del cuerpo físico y mantenidos por el pensamiento continuo.

Durante la encarnación, aunque mantiene su identidad espiritual, el ser humano es una relación unívoca, entre el ser espiritual y el ser físico, constituyendo una unidad compleja de relación vibracional.

Aunque no se tenga una idea clara de como se da la relación mente espiritual y cerebro, es fuera de duda que la interrelación Espíritu y cuerpo se procesa en las circunvoluciones y mecanismos cerebrales.

La psicósfera personal es, así, la expresión básica de esa interrelación por proyectar combinaciones físico y psíquicas, integrando el sistema celular con las vibraciones de la mente espiritual y del cerebro.

Al estudiar las funciones cerebrales con instrumentos cada vez más precisos, la ciencia está, a mi modo de ver, descubriendo la inmensa capacidad del Espíritu a través de la maravillosa composición de la estructura cerebral adecuada a nuestro potencial de inteligencia y sentimiento.

CIENCIA ESPÍRITA

Hemos incluido el siguiente artículo por considerarlo de vital importancia en las presentes consideraciones en el movimiento espírita sobre qué es el Espiritismo, si filosofía, ciencia, o no se sabe qué cosa.

El señor Alcides, hace la interesante y obligada pregunta al GEAE, presentamos este tema con el mayor respeto y consideración para todos. (La administración del Blog.)


"Me gustaría saber la opinión del GEAE sobre un tema relacionado a la Ciencia Espírita. He leído muchas materias (de fuentes diversas) en las que los autores tratan el asunto ya diciendo que el Espiritismo es una ciencia, ya diciendo que tiene aspecto científicos muchas veces en el mismo texto o contexto.

"Veamos de los ejemplos, uno se encuentra en el brillante trabajo de Alexandre F. de la Fonseca, "Curso de Ciencia y Espiritismo", en la aula 1 Introducción y Concepto de Ciencias:
"El diálogo sobre Ciencia y Espiritismo, que viene siendo presentado en partes en el Boletín del GEAE (N. de 476 a 482) nos llevó a una percepción de que aun entre científicos profesionales existen diferencias en sus opiniones y puntos de vista con relación a la cuestión sobre como la Ciencia se inserta y contribuye con el Espiritismo y viceversa, esto es, como el Espiritismo, en su aspecto científico se coloca delante de la Ciencia y de las varias ciencias." Loeffler, en la fantástica obra Fundamento de la Ciencia Espírita, afirma: “la Doctrina Espírita está compuesta de un triple aspecto, científico, filosófico y religioso” (Ed.Lachâtre20031
edición, pp.184).

"Aspecto significa "apariencia externa" lo que fuerza una paradoja con la definición de Kardec expuesta en la obra “Qué es Espiritismo”: "el Espiritismo es al mismo tempo una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que se pueden establecer con los Espíritus como filosofía, comprende todas las consecuencias morales que resultan de esas relaciones”. En el ESE, pronto en el capítulo I, ítem 5; "El Espiritismo es la ciencia nueva que viene a revelar a los hombres, por medio de pruebas irrefutables, la existencia y la naturaleza del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo", y en otros pasajes de Kardec.

"Pienso que la cuestión es relevante en el universo editorial espírita, algo puede parecer ser pero no ser, puede no parecer, mas ser!

"Parece preciosísimo mas sabemos de la inmensa influencia que el lenguaje puede tener en el imaginario popular en función de la adopción sistemática (principalmente los legos) de determinados clichés que acaban imponiéndose por el uso y hasta tornarse la propia cosa (recordó Ludwig Wittgenstein).

"Lo anterior nos lleva a una situación interesante (y común en el seno del movimiento social espírita), que él, el Espiritismo, tendría "aspecto de todo" mas nada sería. ¿Qué acontecería entonces si personas que son referencia en el conocimiento, también adoptan una terminología sospechosa?

"¿Cuantos adeptos repiten el refrán “Ciencia, Filosofía y Religión”, aunque pocos o casi nadie pueda mostrar de donde obtuvo esta concepción a no ser del “alguien dijo” o “lo leí en algún sitio”. ¿Cómo entonces defender una enfoque crítico y con rigor epistémico, de algo que es tratado como siendo un aspecto?

"Perdonen desde ya mi presunción y la posible irrelevancia de mi duda, mas entendí que este grupo es el foro adecuado para exponer mi duda.

"Fraternalmente
Alcides "

BOLETÍN GEAE | AÑO 18 | NÚMERO 540 | 28 DE FEBRERO DE 2010

Estimad o Alcides,

Un hecho que generalmente se presenta al escritor espírita es que el Espiritismo lidia con muchas ideas que precisarían de palabras nuevas para ser mejor expresadas. la naturaleza del Espiritismo es una de ellas, no existe una palabra adecuada para designar algo que es al mismo tiempo una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Mucho menos una palabra que traduzca o interprete el sentido de que ese conjunto de conocimientos tiene por finalidad la transformación moral. La falta de esta palabra posiblemente resulta de que este concepto es nuevo para la mentalidad occidental, que separó en campos distintos y a veces antagónicos el estudio experimental del mundo que nos rodea (ciencia), la reflexión sobre el mundo (filosofía) y la relación del ser humano con lo que transciende a este mundo (religión).

Es para suplir la falta de esta palabra que se recurre a las expresiones que cito y no me parece que su duda sea irrelevante. Además del rigor epistémico hay también la cuestión de la comunicación.

Vale la pena analizar la forma como expresamos las ideas para que podamos perfeccionarla e igualmente verificar si lo que estamos comunicando es realmente aquello que pretendíamos. Yo acostumbro usar estas expresiones y reconozco que no me había dado cuenta de las limitaciones resultantes de definir el Espiritismo por los diferentes aspectos que presenta a quien lo estudia.

Mucha Paz,
Carlos Iglesia

viernes, 29 de octubre de 2010

OBSERVACIONES SOBRE LA REENCARNACIÓN (Parte 2)

Reflexionemos algo más sobre el asunto de la justicia de Dios y sus consecuencias.

Como ya hemos dicho Dios para ser Dios tiene que ser ilimitado en todas sus perfecciones, si no lo fuera en una sola cosa, no sería Dios, porque entonces existe la posibilidad de que otro ser, sea más ilimitado y éste sería Dios.

Por tanto, del punto de vista de la justicia, Dios es lo Justo por excelencia, o mejor, Dios es la propia Justicia en su grado máximo.
De este modo respondamos algunas preguntas bajo la óptica de la unicidad, y después, de la pluralidad de las existencias.

Como ya hemos dicho Dios para ser Dios tiene que ser ilimitado en todas sus perfecciones, si no lo fuera en una sola cosa, no sería Dios, porque entonces existe la posibilidad de que otro ser, sea más ilimitado y éste sería Dios. Por tanto, del punto de vista de la justicia, Dios es lo Justo por excelencia, o mejor, Dios es la propia Justicia en su grado máximo.

De este modo respondamos a continuación algunas preguntas bajo la óptica de la unicidad, y después, de la pluralidad de las existencias.

Si nuestra conducta en una solos y única vida es lo que definirá nuestra suerte futura, si tormento o gracia eterna, ¿cómo deberá ser evaluado aquel que tiene mayores facilidades en relación al que sólo tiene dificultades en su vida? Nuestro mundo es un mundo de contradicciones, asi tenemos aquellos que tienen plena salud, otros que pasan toda su vida luchando con varias especies de dolencias, a veces preso en el lecho durante toda su encarnación. Unos tienen gran poder económico, otros están totalmente desprovistos de recursos. Existen además aquellos que no tienen la mínima oportunidad de estudiar y adquirir conocimientos, otros frecuentan las mejores escuelas consiguiendo los mayores destaques.

Podemos aún preguntarnos sobre los niños que desencarnan en la más tierna edad sin tener la oportunidad de mostrarse ni buenas ni malas. ¿Tendrian ellos el cielo sin ningún esfuerzo de progreso moral, o estarían destinadas al infierno sin mayores merecimientos?

Cualquier ser humano que tenga un poco de buen sentido percibe que de acuerdo con la propuesta de una vida única, todo esto suena como una gran injusticia.Siendo Dios la Soberana Justicia, ¿estaría todo eso de acuerdo con Sus propósitos superiores? Creemos que no. Y si la ley de las existencias múltiples en el análisis y todo queda de acuerdo con la justicia De aquel que es todo Poder. Cualquier situación de carencia actual, denota un anterior mal uso de determinado recurso; las posibilidades que tenemos son oportunidades de fijación de una virtud a través de la buena utilización de las mismas. Esa es la Ley. Ley que está en pleno acuerdo con la moral, Ley que muestra la grandeza del Creador y nos descortina toda su Sabiduría.

Veamos ahora otra pregunta. ¿Por qué todo eso es necesario? ¿Por qué tiene el espíritu tras una dura existencia que volver nuevamente a habitar un vestido físico reiniciando siempre?

Allan Kardec pregunta a los espíritus sobre esto y ellos informan que al no conseguir el espíritu alcanzar la perfección en una sola existencia, reencarna tantas otras veces cuantas fueren necesarias para alcanzar ese objetivo.

Podríamos insistir en la pregunta, ¿por qué es necesario este modelo, no podríamos evolucionar en el plano espiritual sin necesitad de volver al cuerpo físico? Los espíritus responden a Kardec que no, es necesario que haya nuevamente la encarnación, o sea, el regreso a la vida física.

Hay una explicación dada por Pietro Ubaldi (filósofo italiano autor del libro "La Grande Síntesis"), basada en el conocido concepto místico de la "CAÍDA de los ángeles" . Pero Ubaldi dice la creación original de Dios es puramente espiritual y que todo lo que se conoce como creación: materia, espacio, tiempo y formas surgió debido a esa CAÍDA, causada por la insubordinación
de muchos espíritus. Y a partir de ahí el espíritu se aprisionó en la materia, debiendo entonces realizar su regreso al estado "original", lo cual se da por la evolución.

lunes, 18 de octubre de 2010

OBSERVACIONES SOBRE LA REENCARNAiÓN (Parte1)

La reencarnación es una es una creencia antigua de la humanidad, no fue el Espiritismo ni los espíritas que la inventaron pues desde todos los tiempos se ha tenido la intuición de su realidad.

Entre los orientales, el Bhagavad Gita, el Tao te King y el Libro Tibetano de los Muertos ya la divulgaban; en Grecia tenemos en Platón, en Pitágoras, entre otros, la misma idea palingenésica. La misma creencia existía entre los egipcios, y entre los descendientes del pueblo hebreo en el tiempo del Antiguo Testamento había defensores de la idea de la pluralidad de las existencias.

Sin embargo, todas esas creencias veían la idea del retorno del espíritu al mundo físico de una forma incomprensible, muy vaga. Fue con el advenimiento del Espiritismo que el tema fue estudiado con claridad, con lógica y con rigor científico, Y ha sido por ello que el Espiritismo, entre los occidentales, es considerado como el mayor divulgador de la idea reencarnacionista.

Se puede decir con mucha seguridad que no se pueden considerar las interrogantes máximas y últimas de la vida si no tuviéramos la reencarnación como certeza absoluta, y hasta la idea de Dios se torna reducida si no adoptamos la pluralidad de las existencias como ley universal.

Se podrá decir que estamos radicalizando, pero no lo estamos, y pretendemos, con lógica y buen sentido, discurrir aquí sobre el tema de tal forma que no quede duda sobre el asunto.

Como punto inicial se puede decir, en cuanto a la existencia del alma, que hay básicamente dos hipótesis al respecto: su existencia y su no existencia.

Los que defienden la no existencia del alma, o los que consideran que todo acaba al terminar esta vida física son los materialistas, y a estos no nos dirigiremos en este momento, no nos ocuparemos de esa hipótesis por no ser el objetivo de este texto convencer a nadie de la idea espiritualista.

Los que aceptan la existencia del alma y su sobrevivencia tras la muerte son los espiritualistas y es a estos a quien nos dirigimos sin pretensión alguna de hacer proselitismo o de convencer a nadie sobre nuestras ideas filosóficas. Lo que queremos es evaluar entre las posibles ideas sobre la vida futura, cuál es la más lógica y la que prima por el mayor buen sentido.

Teniendo como base la sobrevivencia del alma tras el fenómeno que denominamos muerte, podemos decir que sólo existen dos hipótesis a ser evaluadas, son ellas la de la unicidad de la existencia, y la de la pluralidad de las vidas, lo que se da con la hipótesis de la reencarnación.

Los que defienden la primera posibilidad afirman que Dios crea las almas en el momento de la fecundación, que ellas tienen una vida en la Tierra a partir del nacimiento y que después de la muerte siguen, de acuerdo con lo que hubieren hecho, hacia un tormento eterno o hacia un gozo eterno.

Existen dos objeciones que deben ser meditadas porque rinden imposible la idea de la unicidad de la existencia.

La primera tiene que ver con la poca consideración que los defensores de esta idea tienen de Dios. Dios según cualquier religión que en Él cree es Omnipotente, Omnipresente, Todo Sabio, y detentor de todas las perfecciones; si Dios fuese imprevisor o imperfecto en cualquier área que sea, ya no es Dios. Si Dios crease el alma en el exacto momento de la fecundación perdería Él uno de sus atributos dejando así de ser Omnipotente, pues para crear un alma dependería de la pareja humano que lo ayudaría, o sea, si a la hora precisa surgiese cualquier problema a la pareja y no conservaran su relación, habría un acto fallido y Dios tendría que aplazar aquella creación por simple falta de prevención. En este caso, los seres humanos tendrían tanta importancia en la creación de un alma como el mismo Dios, pues Dios estaría siempre en dependencia de aquellos. ¿Es eso lógico? ¿Seria eso posible?

La otra objeción a esta idea esta centrada en la ley de causa y efecto. Postula nuestra ciencia, que para todo efecto debe existir una causa anterior. Dice el buen sentido que causa y efecto deben tener una relación que los ligue. Así, una causa inteligente genera un efecto inteligente; una causa finita, un efecto finito y así por delante.

Pero una existencia física por mayor que sea tiene un tiempo determinado, o sea un día se acaba. Es imposible, de este modo, que una causa finita (vida física) genere un efecto infinito (eternidad). No puede un corto espacio de tiempo determinar una consecuencia interminable, sea ella buena o mala.

Creemos que estos argumentos ya prueban la imposibilidad de la unicidad de la existencia por falta de argumentación lógica, sin embargo, vamos a analizar otras situaciones.

Otra asunto a ser analizado es el de las aptitudes innatas. De acuerdo con la teoría de la unicidad de la existencia, el alma es creada en el momento de la fecundación, Ahí surge una gran duda, ¿si son creadas por Dios de esta forma, por qué tanta diversidad entre las mismas? ¿Por qué tienen los espíritus de muchos niños aptitudes tan diversas aun habiendo recibido la misma educación y procediendo de los mismos padres? Algunas tienen gran tendencia para el arte, revelándose a veces grandes genios, otras para la ciencia, otras para los servicios manuales etc.. Existen niños que desde pequeños revelan ser portadores de gran maldad, mientras otras son muy bondadosas, todo eso a despecho de la educación que recibieran o de las virtudes o defectos de sus padres.

No hay duda alguna de que estas almas son muy diferentes. Y si así son, de acuerdo con la teoría de la creación del alma cuando nace, ¿por qué Dios las creó diferentes? ¿No seria un gran error del Creador? ¿No sería también una gran injusticia dar a unos mayores posibilidades que a otros? Máxime cuando después se exige que todos tengan que ser virtuosos del mismo modo para que puedan alcanzar una eternidad gloriosa. ¿Será que aquel que tiene tendencias para los vicios no tendrá más dificultades que aquel que desde pequeñito demuestra ser un alma virtuosa?

Frente a la posibilidad de la existencia única estas son interrogantes insolubles, pero si consideramos los mismos problemas bajo la óptica de las existencias múltiples todo queda más fácilmente comprensible y lógico.

Los Espíritus que demuestran sabiduría desde nuevos, son aquellos que ya trabajaran estos conocimientos en vidas anteriores; el portador de virtudes es el que ya se depuró y realizó la reforma moral anteriormente, mientras que el que tiene tendencias hacia los vicios todavía precisa disponerse a realizar la misma transformación.
Del mismo modo que hay personas maduras y otras inmaduras, hay entre los espíritus los que tienen más madurez espiritual y los que son más atrasados en su proceso evolutivo, hay también almas infantiles y almas maduras.

Todo eso queda muy claro si analizamos los hechos a la luz de la teoría reencarnacionista.

Repetimos que no es nuestra intención convencer a nadie, sino apenas analizar la cuestión de forma lógica. No estamos usando argumentos religiosos de una forma específica, ni la opinión de guías ligados a ninguna creencia particular, partimos apenas del principio de la existencia de Dios, del alma y de su inmortalidad, temas esos comunes a todas las religiones.

lunes, 30 de agosto de 2010

SALUD y ANATOMÍA DEL CUERPO ESPIRITUAL

Para facilitar una visión más clara del mecanismo de la encarnación, y también de todos los fenómenos espirituales, inicialmente se hace necesario estudiar detenidamente el cuerpo espiritual.

Cuando las entidades espirituales se nos hacen visibles, sea por la simple videncia mediúmnica, sea por el fenómeno de la materialización ectoplasmática, observamos que ellas poseen un cuerpo semejante a nuestro cuerpo físico. Por otro lado, los espíritus nos dicen que nosotros somos los que poseemos un cuerpo semejante al de ellos.

En el fenómeno de materialización, tan estudiado por el famoso físico inglés William Crookes y por el premio Nóbel de Medicina y Fisiología, Charles Richet, los Espíritus se hacen visibles y palpables a todos los presentes en la sesión de estudios. Son percibidos y tocados en sus cuerpos espirituales.

Innegable es, sin duda, que existen, en otras partes, fraudes conscientes e inconscientes; sin embargo, la alta frecuencia de los fenómenos, bien como el elevado nivel cultural y ético de las personas seriamente envueltas en determinados casos atestiguan su realidad.

Aunque la esencia espiritual no tenga forma, pues es el principio inteligente, los Espíritus poseen un cuerpo espiritual anatómicamente definido y con una fisiología propia de la dimensión extra-física.

En los planos espirituales sabemos, por incontables médiums confiables como Francisco Cándido Xavier (Chico) y Divaldo Pereira Franco, sobre la maravillosa organización de las comunidades sociales que los espíritus constituyen, a veces parecidas a las terrestres.

La energía cósmica universal o fluido cósmico que baña o pernea todo el universo es la materia-prima que o comando mental de los Espíritus utiliza para a constitución de los objetos por eles manoseados. A este respecto, encontramos informaciones más detalladas reunidas por Kardec en "El Libro de los Médiums", en el capítulo - Del Laboratorio del Mundo Invisible-. El cuerpo de los Espíritus, ya mencionado por el apóstol Pablo y conocido en las diversas religiones con los más diferentes nombres, tales como periespíritu, cuerpo astral, psicosoma y otros, es también materia. El periespíritu está constituido de un tipo especial de materia derivada del fluido cósmico universal. Así nos informan las entidades espirituales.

El cuerpo espiritual se presenta moldeable conforme las emociones mentales del Espíritu. Cada Espíritu presenta su periespíritu con aspecto correspondiente a su estado psíquico. La mayor elevación intelecto-moral determina como consecuencia una sutilización del propio cuerpo espiritual.

En contrapartida, los Espíritus cuyas vibraciones mentales son inferiores determinan, inconscientemente, que su cuerpo espiritual se presente más denso opaco y oscurecido, no teniendo la irradiación luminosa de los primeros.

Conforme se tiene noticia a través de incontables autores espirituales, el periespíritu se presenta estructurado por aparatos o sistemas que constituidos de órganos; estos órganos son formados por tejidos que, por su vez, son constituidos por células.
Según referencias encontradas en las obras de Gustavo Geley y Jorge Andrea, las células de cuerpo espiritual, en nivel más profundo, están estructuradas por moléculas que están constituidas por átomos. Los átomos del periespíritu son formados por elementos químicos conocidos nuestros, además de otros desconocidos del hombre encarnado. Elementos antes del hidrógeno y más allá del uranio, que en la Tierra representan los limites de la materia atómica conocida.

Los átomos y moléculas que constituyen las células del periespíritu poseen una energía cinética propia que es la fuerza determinante de su vibración constante. Cuanto más evolucionada la entidad espiritual mayor la velocidad con que vibran los átomos del periespíritu.

De la misma forma, conforme el adelanto moral del Espíritu, mayor el la distancia entre las moléculas que componen el periespíritu, por su vibración, de ahí la menor densidad de su cuerpo espiritual.

Una analogía: el agua en estado líquido cuando hervida se transforma en vapor por la mayor energía cinética de sus moléculas, determinando una separación entre ellas debida a la vibración más intensa que pasan a tener.

En este ejemplo simple podemos mentalizar el porqué de la liviandad del cuerpo espiritual de las entidades cuyo patrón vibratorio es más elevado.

En el libro "Mecanismos de la Mediumnidad", de André Luiz, psicografiado por Francisco Cándido Xavier, encontramos elementos complementarios sobre esta información.

Espíritus de alta jerarquía moral poseen vibraciones de alta frecuencia, o sea, las ondas que emiten o irradian son "finas" o de pequeño largo de onda. Las energías emanadas por las vibraciones de las moléculas periespirituales se interpretan también por una irradiación luminosa con colores típicos.

Los Espíritus son vistos por los videntes o descritos en las obras psicografiadas emitiendo colores y tonos bastante peculiares a su grado de adelanto.

Cuanto más primitiva sea la entidad espiritual, más oscuros los tonos de los colores y más opacos. A medida que ascienden a grados más elevados en la escala del progreso, pasan a emitir una luminosidad, por la postura mental adoptada, debido a situaciones momentáneas, las vibraciones se aceleran o se desaceleran, determinando modificaciones en la estructura del cuerpo espiritual, y todo el conjunto se altera.

Ejemplos prácticos de modificaciones profundas y graves, en el capítulo de las patologías del cuerpo astral, serían los casos descritos como de zoantropía o licantropía. En esas situaciones las formas periespirituales se animalizan por la postura de odio recalcitrante u otros sentimientos inferiores, deformantes del cuerpo espiritual. Se denomina como zoantropía (zoo = animal y anthropos = hombre ) a los casos donde el cuerpo espiritual por la deformación progresiva pasa a asemejarse a un animal. Licantropía (lican=lobo y anthropos = hombre) a los casos donde el cuerpo espiritual por la alteración degenerativa de la forma pasa a recordar la figura de un lobo, lo que nos hace recordar la leyenda del hombre-lobo que talvez tenga origen en el hecho de, por el fenómeno de la videncia mediúmnica, hayan sido vistos espíritus con este tipo de deformidad anatómica en su cuerpo astral .

Naturalmente que estas deformidades son transitorias y relativas al tiempo en que la entidad espiritual se mantiene en la actitud mental de odio.

El tratamiento reparador de estas deformidades se efectúa con una adecuada energización de los Espíritus como hemos observado en las tareas mediúmnicas de que participamos. Osamos, inclusive, a crear el vocablo "periespiritoplastía" para designar la recuperación anatómica que observamos en las entidades tratadas y recuperadas en su aspecto en los grupos mediúmnicos. Tanto energías del plano extra-físico, de la naturaleza como el ectoplasma formó parte de la materia prima utilizada por nosotros y por los mentores espirituales que nos asisten.

Ricardo Di Bernardi

http://www.espirito.org.br/
(Traducido del portugués)

sábado, 26 de junio de 2010

EL PROGRESO Y LOS VALORES


Una de las críticas más frecuentes al progreso, a las mutaciones sociales y humanas, es que en esos cambios, los valores morales parecen ser despreciados. De hecho, en las mutaciones del comportamiento, los períodos de transición son penosos, a veces de difícil comprensión. De un modo general, los valores funcionan para la mayoría como freno a las manifestaciones del egoísmo y de los desajustes personales. Por eso, las sociedades han establecido, a lo largo del tiempo, ordenaciones y reglas, algunas de las cuales acaban por crear un clima perverso, de castración e inhibición de la espontaneidad.

Cuando las mutaciones debilitan las reglas y derrumban las normas, los valores reales ciertamente persisten en la mayoría, aunque de forma reacia por muchos. Todavía, las personas, cuyos desequilibrios interiores son mas acentuados, principalmente en el campo de la sexualidad y de la corrupción, se sienten con la voluntad para derrumbar “tabúes”, de forma desatinada.

Esa minoría activa asume actitudes de desagregación moral que es tolerada por la mayoría, por un largo tiempo, por ser porta-estandarte de reivindicaciones personales ocultas e inhibidas. Esos trastornados agitadores de la moral y de los costumbres, hacen el papel de desbloqueadores, mas producen, también, inseguridad, ultrapasan límites mínimos y alcanzan a la dignidad y la seguridad de la mayoría. Comienza entonces la reacción y se llega, casi siempre, a algún equilibrio o por lo menos se oponen barreras al curso avasallador del desatino. Tratando del asunto, El Libro de los Espíritus es bastante sabio. Dice que el progreso intelectual generalmente precede al progreso moral. Según el texto, la inteligencia daría al hombre mayor discernimiento entre el bien y el mal y de eso resultarían modificaciones de procedimientos y expectativas.

El presente afronta problemas, heredados del pasado y pervertidos por el deseo generalizado de poder y de ganancia, de se sobrepone a los otros. Existe una tendencia egoísta en la mayoría. Grupos que se arraigan del poder acaban generando situaciones caóticas y promoviendo rebeldía por los prejuicios que causan. Aún así, el progreso se hace. Todo gira en torno del hombre, dando razón al sofisma de que el hombre es la medida de todas las cosas. El progreso tecnológico y el científico agitan el mundo e introducen nuevos comportamientos, trastornan la economía, desemplean personas y benefician las demás.

¿Cómo parar ese torrente de nuevos caminos diseñados por la tecnología avasalla¬dora? Muchas personas, apegadas a una forma de entender o suponer entender la divini¬dad, protestan contra la aparente indiferencia de Dios, delante de los espectáculos lamentables y abusos intolerables que sofocan las criaturas. Todavía, si nos libráramos del dios Jehová e intentáramos comprender la divinidad bajo una nueva luz, veremos que la mano de Dios permanece dirigiendo la humanidad, lo que puede ser comprobado por las sucesivas y renovadas épocas, momentos y hechos históricos que, como la ley del progre¬so, estallan cambiando rumbos, derrumbando el “edificio carcomido”.

Históricamente, Kardec proyectó el Espiritismo para soportar la ley del progreso, no fue por otros motivos, por simple coherencia con las lecciones de El Libro de los Espíritus. Su maestría fue crear un método de evolución del pensamiento doctrinario, sin que el Espiritismo perdiese sus bases y se confundiese delante de las variadas propuestas de cambios, sin bases y sin fundamentos.

Extraido de un artículo de Jaci Régis publicado originalmente en el periódico Abertura, de Santos, en mayo de 1999.

miércoles, 23 de junio de 2010

LA ERA DEL ESPÍRITU

Era = periodo largo que principia con un hecho sobresaliente que da origen a un nuevo orden de cosas. (era de la imprenta, de la radio, espacial). se establecen cambios importantes, necesidades y aspiraciones.
Cambios en la física: la materia pierde su sustancialidad y los componentes del universo pasan a ser energía e intención.
Las investigaciones buscan la conección entre la ciencia y la espiritualidad.
Se estudia el pase, el poder de la oración, se fotografía el aura, las personas con dedo verde, premoniciones, visiones, comunicación con espíritus, contactos con deidades o familiares muertos, recuerdos detallados de otras vidas, telepatía.
En fin, se abre la atmósfera de lo sobrenatural y se encaran hechos mas suti­les. La ciencia da cuenta de la existencia de campos organizadores y de una conciencia grabada en lo íntimo de las partículas que componen los átomos y los encamina hacia combinaciones y evolución.
Es la idea de san Agustín del espíritu inmanente. nada milagroso, nada sopla­do de afuera de repente, sino la inscripción, la programación mutable, dentro de ciertos límites, inscrita en el campo organizador de cada cosa. creciendo, perfeccio­nándose en su complejidad.
En occidente se observa: los fenómenos de Hydesville, su difusión en Europa, su estudio en 1869 por 36 miembros de la sociedad dialéctica de Londres. entre ellos Cromwell Varley, Russell Wallace y el premiado William Crookes.
A partir de ahí Allan Kardec realiza el primer estudio sistemático de la natura­leza y origen de los espíritus y los mecanismos de comunicación con nosotros. aplica el método científico al estudio de la mediumnidad.
Así el puente entre la espiritualidad y la ciencia va siendo construido. De un lado científicos abiertos a lo nuevo sin miedo de romper paradigmas establecidos y del otro religiosos y/o investigadores del espíritu capaces de entender que el conocimiento por la razón se debe sobreponerse a la fe-ciega.
O sea, caen los dogmas de los dos lados — ciencia y fe— y surge un cono­cimiento capaz de contemplar la integralidad del hombre, que va más allá de la materialidad y de conceptos imprecisos que atribuyen todo a un inconsciente muy ampliado que resbala hacia entidades sin identidad.
¿Por qué ahora esos conceptos del siglo XIX comienzan a ser aceptados? ¿Por qué también ahora los conceptos de la física cuántica, también del siglo XIX, se volvieron un paradigma?
— Porque hay entre ellos una estrecha relación de madurez.

martes, 22 de junio de 2010

INDUCCIÓN MENTAL

por Nubor Orlando Facure (Brasil)

Inducción, en términos electrónicos, consiste en la transmisión de una energía electromagnética entre dos cuerpos sin que haya contacto entre ellos. Este fenómeno ocurre por conjugación de ondas a través de un flujo de energía que es transmitido de un cuerpo a otro. En el campo mental el proceso es idéntico.
Existe una corriente de ondas susceptibles de reproducir sus propias características sobre otra corriente mental que pasa a sintonizar con ella.
Expresando cualquier pensamiento que sustentamos, estamos induciendo los otros a pensar como nosotros. La aceptación que los otros hacen de nuestras ideas es cuestión de sintonía.
Por otro lado, al sentir una idea, absorbemos y pasamos a reflejar todas las corrientes mentales que se asemejan a esa idea, comulgando los mismos propósitos.
Por tanto, nuestras ideas y convicciones nos ligan compulsóriamente a todas las mentes que piensan como nosotros y, cuanto mayor nuestra insistencia en sustentar una idea o una opinión, más nos fijamos a las corrientes mentales de las personas que sienten y piensan como nosotros y que sustentan las mismas opiniones.